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Tributo a la Joyita

Incontables buenos momentos. Con muchos kilómetros en el cuerpo, mi jeep Suzuki SJ 410 ("La Joyita") ha sido por excelencia el mejor compañero de travesía de estos últimos 15 años. Mar, lodo, arena, carreteras carreteadas y más de alguna atoyada de proporciones, fueron la tónica de un pequeño gigante de fabricación ochentera (1983). Con Chile, Ecuador y Perú a cuestas, la Joyita siempre supo salir airosa de situaciones de poco airosas. Sólo en contadas (con una mano) ocasiones de estos 15 años recorriendo caminos, se entregaba derrotado, pero con pachorra, a la ayuda de un empujón de humanos o de un jalón de una caterpillar en una solitaria playa tumbesina.

Collage La Joyita © 2008

Hasta el cierre de esta edición (mayo, 2008) la joyita había mi único vehículo motorizado desde 1992, cuando yo tenía 19 primaveras recién cumplidas. Hoy, a mis desvergonzados 34 años y la Joyita a sus respetables 25 años, nos separamos de manera amigable, fraterna, y quizás con el sueño de volver a manejarla en los fríos rincones de nuestra infancia, Santiago de Chile.