Incontables buenos momentos. Con muchos kilómetros en el cuerpo, mi jeep Suzuki SJ 410 ("La Joyita") ha sido por excelencia el mejor compañero de travesía de estos últimos 15 años. Mar, lodo, arena, carreteras carreteadas y más de alguna atoyada de proporciones, fueron la tónica de un pequeño gigante de fabricación ochentera (1983). Con Chile, Ecuador y Perú a cuestas, la Joyita siempre supo salir airosa de situaciones de poco airosas. Sólo en contadas (con una mano) ocasiones de estos 15 años recorriendo caminos, se entregaba derrotado, pero con pachorra, a la ayuda de un empujón de humanos o de un jalón de una caterpillar en una solitaria playa tumbesina.